divendres, 24 d’octubre de 2008

L'enveja.

“(...) el señor Görner, organista de la Iglesia Nueva y la de Santo Tomás, no era un músico completamente inexperimentado, a pesar de ser sus composiciones confusas y desordenadas y de que (Sebastián no aseguraba esto, limitándose a repetir, sonriendo, un rumor muy extendido) no utilizaba las reglas de la composición por la sencilla razón de que las desconocía. Era, además, muy vanidoso y envidiaba la perfección con que Sebastián tocaba el órgano, se quejaba de su propia imperfección y no cesaba de hablar de forma bastante despectiva de mi marido. Tardó mucho tiempo en olvidar que, en un ensayo de una cantata, al tocar el órgano, cometió continuamente faltas; hasta que Sebastián montó en cólera, se quitó la peluca y se la tiró a la cabeza diciéndole que más le hubiera valido hacerse zapatero remendón que organista.”
Ana Magdalena Bach. La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach. Editorial Juventud. Barcelona, 2000. (Traducció de Carlos Guerendiain). [pàg. 94-95]

Ara em cau millor Johann Sebastian Bach. Com a personatge sempre m’havia semblat un pèl avorrit. Sobre tot en contrast amb l’exagerada imatge que de Mozart es dona a Amadeus:




S’ha criticat molt la magnífica pel·lícula de Milos Forman que, si bé conté nombroses falsetats històriques – de fet, tota ella es basa en una història inventada – és un magnífic retrat de l’enveja a través d’un imaginari Salieri. També personifica la mediocritat, de la que Salieri-Murray Abraham es declara Sant Patró. Davant la mediocritat del senyor Görner, que ningú recordaria si no fos per l’anècdota que explica la senyora Bach, qui pot titllar de mediocre el músic d’éxit Salieri, mestre de Beethoven, Schubert i Liszt?

Antonio Salieri. Qual piacer la nostr'anima ingombra. (Axur, re d'Ormus).