dimecres, 18 de febrer de 2009

Coses de nens

Imatge de sierraromeo.

Diu Pescetti a “El mundo infantil invadido de cosas para niños”: “La mayor parte de lo que se hace para niños está contaminado de pedagogí­a, psicologí­a y paternalismo.”

Per il·lustrar la contaminació pedagògica, ens planteja un món en que uns extraterrestres decideixen “educar” els adults per aconseguir un món millor. “Los programas de televisión mostrarí­an las ventajas de ser bueno y vivir sanamente, las telenovelas evitarí­an situaciones conflictivas, habrí­a concursos de lavarse los dientes y comer cereales. Como también nos brindarí­an su avanzadí­sima tecnologí­a nos harí­an más grato su aprendizaje con poemas, obras de teatro… sobre cómo manejar la TPX 123 y cosas así­. Un cartel con dos amigos abrazándose: “todos somos hermanos”. Otro con una mujer, un hombre y un niño haciendo deporte: “cuida tu cuerpo”. La radio, el cine, los periódicos, las revistas, todo estarí­a encauzado a enseñarnos a manejar la nueva tecnologí­a y ser mejores.
Serí­a asfixiante. Seguramente nos reunirí­amos en bares nocturnos a tomar alcohol, fumar mucho, golpearnos la cabeza contra la pared, hablar mal del vecino y tirar dardos a la foto de un docente marciano.

Respecte a la psicología, afirma que “Es preferible que un niño participe parcialmente de un fenómeno rico, que totalmente de un fenómeno pobre.”
Remata el paternalisme amb una cita de Bettelheim: “…la creencia común de los padres es que el niño debe ser apartado de lo que más le preocupa: sus ansiedades desconocidas y sin forma, y sus caóticas y airadas e incluso violentas fantasí­as. Muchos padres están convencidos de que los niños deberí­an presenciar tan sólo la realidad consciente o las imágenes agradables y que colman sus deseos, es decir, deberí­an conocer únicamente el lado bueno de las cosas. Pero este mundo de una sola cara nutre a la mente de modo unilateral, pues la vida real no siempre es agradable.
Está muy extendida la negativa a dejar que los niños sepan que el origen de que muchas cosas nos vayan mal en la vida se debe a nuestra propia naturaleza; es decir, a la tendencia de los hombres a actuar agresiva, asocial, e interesadamente, o incluso con ira o ansiedad. Por el contrario queremos que nuestros hijos crean que los hombres son buenos por naturaleza. Pero los niños saben que ellos no siempre son buenos; y, a menudo, cuando lo son, preferirí­an no serlo. Esto contradice lo que sus padres afirman, y por esta razón el niño se ve a sí­ mismo como un monstruo…

Aquesta és la brillant conclusió de Pescetti: “No hay que hacer “cosas para niños”. Uno puede dirigirse al mundo infantil, pero al mundo infantil universal, al que está en el adulto, en el adolescente.”
I tot i així, encara abunden als prestages de les llibreries – fins i tot les bones llibreries – i les biblioteques – fins i tot les bones biblioteques – i les escoles – fins i tot les bones escoles – llibres sobre fer-se pipí, portar-se bé, anar a dormir solet, menjar-se les verdures i altres bajenades. Una mica de respecte pels nens, si us plau!

2 comentaris:

Calfred ha dit...

Estoy bastante de acuerdo.

Gran parte de esta "tonteria paternalista" además es muy reciente, 40 años antes apenas existía.

Y supongo que eso al final también condiciona como serán las personas de adultas.¿Cuantos de los problemas de inadaptación a la sociedad tienen su origen en este paternalismo excesivo?

E. ha dit...

Se les protege de cosas que les ayudan a madurar y que no hacen daño si en casa tienes el ancla pero, a la vez, se les pretende enseñar que "la vida es muy dura" frustrándoles en necesidades emocionales básicas que no cuesta nada satisfacer. En vez de acompañarlos en los peligros de fuera, se les ocultan y se les crea el martirio dentro de casa. Muy bonito.